10 de agosto de 2018

¡No se olvide de la proteína!

Por: Lic. Diana Mora Ramírez

Veo en mi consulta casos de personas que no son amantes de las carnes. No son precisamente vegetarianos, porque siempre consumen alimentos de origen animal, solo que lo hacen en porciones pequeñas. Esto no debería representar un problema, si consumimos otros alimentos fuente de proteína.

Recordemos que un adecuado consumo de proteínas es fundamental ya que son parte de nuestro sistema de defensas (los anticuerpos son proteínas), intervienen en diversos procesos que ocurren en nuestro cuerpo, como la coagualación de la sangre, y la función que quizás conocemos más tiene que ver con los tejidos. Las proteínas son necesarias para el crecimiento, mantenimiento y reparación de los tejidos. Probablemente lo asociamos más con la formación del músculo, pero en general intervienen en todos los tejidos corporales incluida la piel. Así que las proteínas son un nutriente fundamental para nuestro cuerpo.

Una de las fuentes más comunes son los alimentos de origen animal: leche y derivados, las carnes y el huevo. Si no consumimos suficientes alimentos de este tipo, entonces debemos procurar que hayan fuentes de proteína vegetal. Y este es el detalle que muchas veces dejan de lado las personas que les menciono que comen poca carne. No siempre piensan en los nutrientes que están dejando de consumir, y por tanto no buscan la manera de suplirlos.

Podemos encontrar proteína en alimentos como las leguminosas (frijoles, garbanzos, lentejas), en algunos cereales o granos, en los vegetales, y en las semillas como el maní, nueces, chía, entre otras. La proteína que aportan estos alimentos no es exactamente igual a la de origen animal (de hecho a la proteína animal se le llama completa o de alta calidad), pero si mantenemos una alimentación variada y consumimos las cantidades adecuadas de estos alimentos vegetales, podemos llegar a cumplir los requerimientos de proteína de la misma manera que lo haríamos si comiéramos carne por ejemplo.

Además de la proteína, al consumir pocos alimentos de origen animal (o pocas cantidades), podemos tener también otra situación: un bajo consumo de vitamina B12. Esta vitamina es importante para el metabolismo, para la formación de glóbulos rojos, y para el mantenimiento del sistema nervioso central (incluido el cerebro). 

En este caso, es importante revisar cuánto se está consumiendo y valorar el uso de alimentos fortificados o suplementos de esta vitamina.

Tanto por el consumo de proteína como de vitamina B12, es fundamental buscar la asesoría profesional adecuada, para que el consumo reducido de un grupo de alimentos no llegue a tener un impacto importante en su salud.

Cada grupo de alimentos tiene su función e importancia, de ahí que no es recomendable simplemente eliminarlo, sino que hay que informarse de las posibles consecuencias que puede tener para nuestro organismo, y tomar las acciones del caso.

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