28 de septiembre de 2018

Sin miedo a los carbohidratos

Por: Lic. Diana Mora Ramírez

Quizás todos hemos escuchado alguna vez: "para perder peso hay que dejar los carbohidratos" o "las harinas son las que engordan" o "yo deje de comer arroz y pan para perder peso". Me atrevo a decir que la mayoría de personas que buscan perder peso, piensan que quitar las harinas es parte obligatoria del proceso. De hecho lo veo mucho en mi consulta, cuando los pacientes incluso se sorprenden cuando les indico, por ejemplo, arroz en el plan de alimentación.

Los carbohidratos o lo que llamamos "las harinas" se han ganado la mala fama de ser los causantes de la ganancia de peso, y son vistos muchas veces como los villanos cuando queremos controlar el peso. ¿Son realmente tan malos?

Los carbohidratos tienen la función básica de darnos energía y son uno de los nutrientes que nuestro cuerpo necesita, junto con las grasas, la proteína, las vitaminas y los minerales. Los podemos encontrar en muchos alimentos: pan, pasta, frijoles, granos y cereales, tubérculos, frutas, vegetales (usualmente la mayoría de vegetales tienen poca cantidad de carbohidratos), y en los lácteos. También encontramos carbohidratos en dulces, pasteles, postres, repostería, confites, bebidas con azúcar, etc.

Debemos notar eso sí, que los primeros alimentos mencionados en el párrafo anterior (desde el pan hasta los lácteos), usualmente nos aportan otros nutrientes como fibra, vitaminas, minerales o proteína. Mientras que los últimos ejemplos dados (desde los dulces hasta las bebidas con azúcar) básicamente lo que nos aportan es azúcar y en algunos casos grasa que generalemente no es del tipo saludable (y tienen además un mayor aporte calórico).

Entonces, notando esa diferencia, uno de los puntos clave al consumir carbohidratos es elegir las mejores fuentes. Las que realmente nos nutren y no las que nos aportan calorías "vacías" o poco saludables. Por ejemplo, no es lo mismo que los carbohidratos de nuestra dieta provengan de frijoles o frutas, a que las fuentes sean la repostería o las galletas con rellenitos.

El otro punto clave al comer carbohidratos es la cantidad o el tamaño de la porción que comemos. En este caso, esto es importante aún si elegimos los carbohidratos "buenos" o los que nos nutren. Porque si bien nuestro cuerpo los necesita, cualquier exceso nos va a llevar a ganar peso y sus respectivas consecuencias. O sea que aunque el gallo pinto sea una buena elección de carbohidratos, si nos comemos una gran cantidad, y no estamos necesitando esa cantidad de energía, entonces puede favorecer la ganancia de peso.

Ahora bien, todo esto no quiere decir que nunca podamos comernos un dulce o una pieza de repostería. Lo que debemos procurar es que ese tipo de alimentos no sean la mayor fuente de carbohidratos en nuestra alimentación diaria.

No le tengamos miedo a comer carbohidratos, solo aprendamos a comerlos de manera adecuada: a elegir las opciones más saludables y a moderar las porciones que comemos. Por ejemplo comamos fruta en la merienda en lugar de galletas o repostería. En el almuerzo coma arroz y frijoles, pero incluya además vegetales y alimentos fuente de proteína. Tenga cuidado con las comidas llenas de "harinas", como por ejemplo un plato de pasta con arroz, frijoles y pan.

Cambiemos la idea de que hay alimentos buenos o malos, o que engordan o no engordan. No solo los carbohidratos han sido víctimas de malos juicios, las grasas también han sido mal vistas y mucha gente aún cree que siempre se deben evitar.  Para alimentarnos de forma saludable no hace falta eliminar grupos de alimentos, solo debemos poner nuestro bienestar como prioridad, y con esa prioridad en mente tomar las decisiones relacionadas con nuestras comidas. 

Dos de cada diez ticos menores de dos años tienen anemia

Tomado de: www.nacion.com

El 21% de los niños costarricenses entre los seis y 24 meses de vida presenta anemia. Así lo dio a conocer la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS) mediante un comunicado de prensa.

La anemia es una enfermedad que se produce cuando no le llega suficiente oxígeno a las células. En otras palabras, la sangre no logra transportar el oxígeno al resto del cuerpo. Como resultado, las personas pueden experimentar debilidad, frío, escalofríos, mareos, dificultad para respirar o dolores de cabeza.

En el caso de los niños pequeños, si la anemia no se controla aumenta el riesgo de retrasos en el crecimiento, daños en el desarrollo psicomotor y disminución de las capacidades de pensamiento, memoria y razonamiento.

¿A qué se debe esto? Hay una proteína clave para transportar el oxígeno desde los pulmones al resto del cuerpo. Su nombre es hemoglobina. Esta proteína es rica en hierro y le da a la sangre su característico color rojo.

La anemia se diagnostica cuando hay menos de 11 gramos de hemoglobina en sangre por cada decilitro (100 mililitros) de sangre (11 g/dl).

Aunque hay varias razones por las cuales se produce esta enfermedad, la falta de hierro es la principal causa entre los menores costarricenses analizados por la CCSS.

De acuerdo con la institución, de las anemias detectadas en el 2017, el 81.8% fue leve, el 19% moderada y solo el 0.2% es grave.

En acción

El manejo de niños con anemia consiste en darles de tomar hierro bebible (en jarabe). Además, se les debe realizar un examen de sangre de control para ver la hemoglobina entre 30 y 59 días naturales posteriores a la fecha del diagnóstico para medir efectividad.

En este sentido, la educación a los padres de los menores para que se apeguen al tratamiento es vital. Y las campañas informativas han rendido sus frutos. En el primer trimestre del 2018 se logró alcanzar el 94,4% de cumplimiento y se espera concluir el año con valores cercanos al 100%.

La alimentación también debe ir de la mano. Para los más pequeños, la leche materna exclusiva durante los primeros seis meses de vida es crucial para disminuir el riesgo de anemia.

Después de esta edad, una alimentación variada dará suficiente cantidad de hierro a los menores. Sin embargo, si el pediatra indicó que hay anemia, hay algunas recomendaciones para aumentar los niveles de este mineral. Maricruz Ramírez, nutricionista de la CCSS brindó algunos consejos.

Dentro de ellos está el que el organismo humano absorbe mejor el hierro proveniente de alimentos de origen animal que de origen vegetal. Una de las recomendaciones es ingerir carne roja al menos dos veces por semana. No tiene que ser mucha cantidad y puede ser con cualquier preparación, pero se pide evitar las frituras o el cocinar con manteca o mantequilla.

Si al menor no le gusta la carne, hay otras opciones de alimentos altos en hierro. Los frijoles, las lentejas, los garbanzos, las arvejas, el pan integral, las tortillas de maíz, las semillas y las hojas verde oscuro como: la espinaca, la col rizada (kale) y la acelga tienen grandes cantidades de hierro.

En todo caso, hay formas de mejorar la absorción de este mineral. La vitamina C es uno de ellos, por lo que aconseja que los vegetarianos combinen su alimentación con fuentes de esta vitamina. Por ejemplo, coma pinto con jugo de naranja, haga ensaladas con hojas verdes oscuro y chile dulce o fresas y agréguele limón al plato.

Algunas preparaciones ricas en hierro son: huevos revueltos con espinaca, torta de huevo con relleno de queso y col rizada, sopita de lentejas con chile dulce, garbanzos en salsa de tomate con trocitos de acelga, tortas de carne de res sin grasa, sopa negra (con frijoles enteros) y olla de carne.

¿Y si la dieta baja en hidratos pudiera acortar la vida?

Por EVA SAN MARTÍN / Tomado de: www.consumer.es

Los milagros no existen. Tampoco cuando se trata de la alimentación. Si usted quiere perder peso, las únicas recomendaciones que tienen el consenso de los profesionales son seguir una dieta equilibrada y hacer ejercicio físco. Las "dietas milagro" conllevan no solo una frustrante pérdida de tiempo -y dinero-, sino probables riesgos para la salud. Los científicos han puesto el foco ahora en las dietas bajas en hidratos de carbono, como la archiconocida dieta Atkins. Su conclusión: una dieta baja en hidratos de carbono puede acortar la vida hasta cuatro años. A continuación repasamos el estudio que recoge esta idea, además de otros riesgos de este tipo de dietas.

Las dietas bajas en hidratos de carbono, como la Atkins, han ganado popularidad para perder peso. E incluso han mostrado sus bondades al reducir algunos riesgos para la salud. Pero un extenso estudio realizado en EE.UU. con 15.400 encuestados durante 25 años señala que una dieta con un consumo moderado de hidratos de carbono (o reducir la carne por proteínas y grasas de origen vegetal) es más saludable.

"Las dietas bajas en carbono, que reemplazan los hidratos por proteína o grasas, son cada vez más populares", dice la doctora Sara Seidelmann, autora principal de la investigación. Sin embargo, según esta publicación que aparece en The Lancet, las dietas basadas en fuentes animales y bajas en hidratos de carbono pueden reducir la esperanza de vida.

Por este motivo, Seidelmann recomienda sustituir parte de los hidratos de carbono por grasas y proteínas vegetales. Una opción que, asegura la doctora, sí es compatible con un envejecimiento saludable a largo plazo.

Los científicos concluyen que las personas que al menos obtienen entre el 50 % y el 55 % de la energía de los hidratos de carbono pueden tener una esperanza de vida ligeramente superior en comparación con quienes siguen una dieta de adelgazamiento baja en hidratos. Los hidratos de carbono están en los vegetales, frutas e incluso en el azúcar, aunque la fuente principal son los alimentos ricos en almidón, como la patata, el pan, el arroz, la pasta y los cereales.

Dieta Atkins, ¿en qué consiste y por qué hay riesgos?

A principios de los años 70, el cardiólogo Robert Atkins dio a conocer su método para perder peso. La dieta se basa en la restricción de carbohidratos y otros alimentos con altos contenidos de glúcidos. En líneas generales, la fórmula que plantea Atkins es una dieta compuesta de un 75 % de grasas, 20 % de proteínas y solo un 5 % de carbohidratos.

Pero ni Atkins ni la dieta de la alcachofa. Según el consenso de la mayor parte de los expertos en la materia, la forma más saludable de perder peso es restringiendo en parte las calorías de una dieta equilibrada y complementándola con ejercicio. Todos los atajos para perder peso tendrán malas consecuencias para su salud e, incluso, el efecto rebote tan temido.

En 2011, la Agencia Francesa para la Seguridad Alimentaria, del Medio Ambiente y Ocupacional (ANSES) advirtió de los riesgos para la salud asociados a los desequilibrios nutricionales de las dietas para la pérdida de peso, entre las que se encontraba la Atkins. Esta investigación apuntó que estas dietas implican un exceso de proteínas y sal y, como contrapartida, la ingesta insuficiente de fibra, hierro, magnesio y vitamina D.

El resultado, según este estudio, es que las dietas bajas en hidratos de carbono pueden derivar, entre otros peligros, en una pérdida de la masa muscular y ósea e incluso riesgos para la salud del corazón.

Hidratos y menopausia

Además, la dieta puede tener cierto impacto en el cese de la regla. En concreto, según un estudio reciente, comer demasiada pasta y arroz blanco (o refinado) puede adelantar la menopausia natural en las mujeres, mientras que una alimentación rica en pescado azul podría retrasarla.

La menopausia, indican los científicos, se adelanta unos años en las mujeres que comen altas cantidades de pasta y arroz refinado, así como ciertos aperitivos ricos en grasas saturadas. El tiempo medio de diferencia para el cese del periodo en relación con la dieta es de hasta de cuatro años.

Lactancia materna ayudaría al desarrollo cerebral de los bebés prematuros

Tomado de: www.nacion.com

Los bebés nacidos antes de tiempo tienen en la leche materna una llave para potenciar el desarrollo de su cerebro, algo que algunos casos puede verse comprometido al no haber completado su gestación.

Estas son las conclusiones de un estudio desarrollado por la Universidad de Edimburgo, Escocia, las cuales evidenciaron que los bebés prematuros que reciben leche materna reciben un “arma” que les ayuda a desarrollar su cerebro, en comparación con quienes reciben fórmula u otro alimento.

Las conclusiones de esta investigación fueron publicadas este sábado en la revista Neuroimage.

Los bebés prematuros son aquellos nacidos antes de las 37 semanas de gestación (un embarazo a término tiene 40 semanas). La ciencia médica destaca también a los prematuros extremos, los cuales nacen antes de cumplir las 28 semanas.

Diferentes estudios han determinado que entre más pronto nazca un bebé, mayores son los riesgos en su cerebro. Mientras se está en el vientre humano se producen cerca de 250.000 neuronas por minuto y un nacimiento prematuro interrumpe esta evolución. Entre más temprano nazca, mayores son los riesgos.

"La buena noticia es que el nacer de manera prematura ya no es sentencia segura de muerte y estos niños pueden sobrevivir a eso. Lo malo es que sí es muy posible que presenten secuelas en su desarrollo cerebral”, dijo a La Nación en una entrevista anterior David van Essen, del Laboratorio de Neurobiología y Anatomía de la Universidad de Washington, Estados Unidos.

La evidencia científica muestra que nacer antes de tiempo provoca cambios en la estructura en la parte del cerebro que ayuda a las células cerebrales a comunicarse entre ellas, también llamado materia blanca.

El nuevo estudio escocés representa una esperanza para algunos de estos menores, pues destaca que la leche materna podría ayudar a soportar esta estructura en la materia blanca.

El estudio

Los investigadores realizaron resonancias magnéticas a bebés nacidos antes de las 33 semanas de gestación. Estos estudios fueron realizados cuando los bebés llegaron a la fecha en la que habrían cumplido la semana 40 de gestación y hubieran nacido a término.

Los científicos también recolectaron información en cómo se alimentaron los bebés durante estas semanas, si con fórmula o con leche materna, ya fuera de su madre o de un donante –nodriza o banco de leche materna en un centro médico–.

Los bebés que recibieron leche materna durante al menos las tres cuartas partes de los días (ya fueran mientras estuvieran hospitalizados o en su casa) tenían mejor conectividad cerebral que quienes recibieron solo fórmula o recibieron una menor proporción de leche.

Entre más tomas de leche materna tuvieran los recién nacidos, mejores eran los efectos en su comunicación cerebral.

“Esta investigación evidencia la necesidad de entender mejor el rol de la nutrición durante los primeros días para mejorar las condiciones de los bebés prematuros”, aseguró en un comunicado de prensa James Boardman, coordinador de las pesquisas.

“Las madres de estos bebés deben recibir el apoyo necesario para darle leche materna a sus bebés. Y si no es posible para ellas, es necesario que reciban leche de una donante, porque así aumentan sus posibilidades de un cerebro más sano”, agregó.

Más evidencia

Este no es el primer estudio que habla de las bondades de la leche materna para los prematuros.

En 2016, una investigación llevada a cabo por el Hospital Brigham and Women’s en Boston, Estados Unidos, encontró que la lactancia materna ayuda al desarrollo neuronal de estos bebitos.

Para ello, los científicos siguieron a 180 niños prematuros desde su llegada al mundo hasta los siete años de edad.

El reporte, publicado en la revista The Journal of Pediatrics, señaló que quienes recibieron leche materna tenían mayor cantidad de materia gris, un área importante para procesar y transmitir señales de las neuronas a otras partes del cerebro. Además, para cuando tenían siete años, reportaban un mayor cociente intelectual y presentaban más habilidades en matemáticas y en desarrollo motor.

Además, en agosto pasado, científicos de la Universidad Estatal de Pensilvania, en Estados Unidos, comprobaron que las madres de quienes nacieron antes de completar las 37 semanas de gestación producen una leche con distintas cantidades de microARN (molécula que regula la expresión genética), que le dan los nutrientes y componentes necesarios a los prematuros para que puedan reponer el desarrollo que no lograron en el vientre materno.

Los resultados de dicho trabajo fueron publicados en la revista Pediatric Research.

Para los especialistas, el mensaje es claro: la lactancia materna es beneficiosa para todo bebé, pero debe ser reforzada de forma especial en los bebés prematuros.

21 de septiembre de 2018

Aprender a hacer oídos sordos

Por: Lic. Diana Mora Ramírez

La gente siempre va a hablar, eso es un hecho. Y lamentablemente no siempre es para decir algo bueno o algo positivo. 

En mi consulta llegan muchas veces los pacientes a contarme: "es que una vecina me vio y me dijo que más bien estoy más gorda", "es que me dicen que no se nota que esté haciendo algo por perder peso" o también "es que me dijeron que qué dicha que ya por fin me puse a hacer algo porque ya iba a rodar".

Sí, así de cruel puede ser la gente o más. Pero eso va a pasar siempre, sea cual sea el objetivo que tengamos. Vamos a encontrar en el camino personas que nos van a motivar y también personas que nos van a querer sabotear o nos van a querer bajar el ánimo.

¿Qué podemos hacer? Lo primero es identificar a esas personas negativas. A veces ya sabemos de antemano quiénes son (porque hemos visto que tienen esa costumbre), o a veces lamentablemente lo descubrimos en el momento. Y entonces, una vez identificadas, sabemos que son personas a las que debemos tratar de evitar, o simplemente no permitirles mucha conversación en el momento que los veamos (porque no nos van a aportar algo bueno).

A la vez, identifiquemos a esas personas que nos motivan y nos levantan el ánimo. Y a esas sí las vamos a buscar y nos vamos a rodear de ellos. Y es a ellos a los que les vamos a contar lo que estamos haciendo y nuestro progreso.

Ahora bien, probablemente sea imposible no ver nunca por lo menos a uno de esos "saboteadores" que ya identificamos. Pero aún así hay soluciones. Si sentimos que nos afectó lo que nos dijeron, podemos buscar a uno de los "motivadores", o incluso si hay alguno con quién tenemos bastante confianza, podemos pedirle que nos ayude más en estos casos que consideramos de emergencia.

Podemos tener nosotros mismos nuestras herramientas de motivación: tener a mano algunas fotos o ropa que evidencien nuestro progreso, podemos mantener registros de cómo vamos avanzando y que podamos revisar fácilmente, o incluso podemos hacer ejercicio como motivación: nos ayuda a demostrarnos lo que somos capaces de lograr ahora (y que quizás antes no podíamos).

Lo más importante es recordar que la motivación viene desde adentro, de nosotros mismos. Y no la podemos dejar en manos de los demás y sus opiniones. Además debemos aprender a analizar de dónde o de quién provienen las cosas. Muchas veces estas personas negativas son personas que no hacen nada por sus metas, o tratan de hacer algo y no lo logran, y entonces canalizan así su frustración: tratando de que otros tampoco avancen.

Que lo que digan o piensen los demás no se traiga abajo nuestras ganas. Aprendamos a escuchar realmente solo lo que nos motiva y nos anima a seguir. Y todo lo negativo lo ignoramos o a lo mucho, lo usamos también como motivación para seguir en nuestro camino.

Zanahoria: propiedades, beneficios y valor nutricional


Al vapor, hervida, cruda, cocida o simplemente fresca, la zanahoria (daucus carota) forma parte del grupo de alimentos con más beneficios para nuestra salud, según señala la OMS en varios de sus informes, por lo que recomienda su consumo encarecidamente.

La zanahoria es una de las hortalizas más producidas y consumidas en el mundo, Asia es la mayor productora seguida por Europa y los Estados Unidos. De la zanahoria sabemos que beneficia nuestra vista y la salud de nuestra piel, pero su composición rica en vitaminas y minerales reporta otros muchos beneficios para nuestro organismo.

Valor nutricional
  • Calorías: 39
  • Proteína: 1,25 g
  • Hidratos carbono: 6,9 g
  • Fibra: 2,6
  • Grasa total: 0,20 g
  • Calcio 27: 24 mg
  • Hierro: 0,47 mg
  • Yodo: 6,53 mg
  • Magnesio: 11,24 mg
  • Sodio: 61 mg
  • Potasio: 321 mg
  • Fósforo: 19 mg
  • Vitamina C: 6, 48 mg

Propiedades y beneficios

Buenas para la dentadura

Comer zanahorias crudas fortalece los dientes y las encías. Además, el flúor, presente en alimentos como las zanahorias, espinacas o manzanas, es un mineral fundamental para cuidar el esmalte dental.

Indicadas para mejorar problemas intestinales

Ayudan a combatir el estreñimiento y el dolor de estómago. Gracias a su alto contenido en fibra previenen el estreñimiento. Además, calman las molestias gástricas y el exceso de acidez. Por ello, si padecemos gastritis las zanahorias son una excelente elección.

Diuréticas

Por su elevado contenido en agua son diuréticas y ayudan a la desintegración de los cálculos renales.

Energía para nuestro cerebro

Ricas en potasio y fósforo, las zanahorias son un remedio para mentes cansadas y nervios desatados.

Buenas para la vista

Los betacarotenos son unos poderosos protectores que evitan el envejecimiento prematuro. Protegen nuestra retina y evitan la aparición de cataratas. La ingesta diaria de zanahoria está especialmente recomendada en casos de pérdida de la agudeza visual.

Buenas para las uñas y el cabello

Fortalecen y revitalizan las uñas y el cabello gracias a los betacarotenos que contienen.

Corazón fuerte

Tomado de: www.larazon.es

El día 29 de septiembre se celebra el Día Mundial del Corazón, con la finalidad de promover el conocimiento de las enfermedades cardiovasculares, su prevención y tratamiento. El corazón es un músculo que no descansa y late una media de 100.000 veces al día, disponiendo de un sistema eléctrico que controla su funcionamiento. Los avances en el campo de la cardiología y de la cirugía cardiovascular han permitido que muchas personas que han sufrido un infarto mantengan una aceptable calidad de vida. En la actualidad se corrigen malformaciones cardiacas mediante cirugía intrauterina, y el arsenal terapéutico para la hipertensión y para la insuficiencia cardiaca es enorme. Pero, a pesar de la insistencia del personal sanitario, de revistas científicas y de organismos públicos y privados, muchas personas siguen sin modificar los factores de riesgo responsables de un número importante de infartos. Por eso, «vamos a insistir en algunos consejos para mantener sano nuestro corazón y para prolongar la vida muchos años» ,argumenta el doctor Vicente Gil Valdés, director de Salud y Bienestar de International SOS:
  • No fumar, con lo que evitaremos el daño a las arterias y entre ellas las coronarias.
  • Practicar ejercicio adecuado para cada edad y condición física o simplemente caminar todos los días un mínimo de media hora. Si al mismo tiempo escuchamos música, especialmente nuestras canciones favoritas, favorecemos la oxigenación del corazón.
  • Evitar el estrés. La Fundación Española del Corazón recuerda que el estrés prolongado incrementa el riesgo cardiovascular. Las actividades que favorecen la relajación, unidas al tratamiento prescrito por los especialistas, son útiles para prevenir las enfermedades cardiovasculares.
  • Vigilar la tensión arterial. Como demuestran algunos ensayos clínicos, la frecuencia de fallos cardiacos y de muerte disminuyen de forma significativa cuanto más bajos se tienen los niveles de presión sistólica.
  • Controlar los niveles de colesterol y una vigilancia estricta si se padece diabetes, siguiendo los consejos del endocrinólogo y del médico de familia.
  • Seguir una dieta rica en verduras, hortalizas, fruta, legumbres y pescado.
  • Mantener un peso adecuado, con el índice de masa corporal (IMC) ideal entre 20 y 25.
  • Reír, y reír mucho. La risa es una aliada de tu corazón, libera endorfinas que dilatan las arterias y estimulan nuestro sistema cardiovascular.
Un último consejo, como apunta el doctor Gil Valdés: «Educa, con tu ejemplo, a tus hijos para que eviten el estrés desde pequeños, para que se alimenten de una forma sana y equilibrada y para que aprendan a escuchar su corazón...¡un corazón bien afinado es la mejor música de fondo para una vida sana!».

Un buen nivel de cobre ayudar a regular las grasas

Tomado de: www.larazon.es

Aunque el cobre es un elemento que pasa desapercibido en la mesa, cumple un papel esencial en la dieta, ya que se trata de un micronutriente fundamental para el crecimiento infantil, el fortalecimiento de los huesos, la maduración de los glóbulos blancos y rojos, el transporte de hierro, el metabolismo de la glucosa y el colesterol, la contracción del músculo cardíaco y el desarrollo cerebral. Pero eso no es todo, ya que la última evidencia científica pasa por demostrar que mantener unos niveles adecuados de cobre ayuda a regular bien las grasas, pues facilita el movimiento de los adipocitos hasta el torrente sanguíneo para transformarlo en energía, evitando su acumulación en la sangre. Así lo han publicado investigadores de la Universidad de California, en Berkeley, y del Instituto Médico Howard Hughes, en la revista «Nature Chemical Biology», lo que apunta un nuevo papel del cobre en el metabolismo, «ya que este elemento es una señal que activa las células grasas», confirma Christopher Chang, profesor de química y biología molecular y celular de la universidad norteamericana.

Sin embargo, este estudio no debe malinterpretarse, pues no significa que abusar del cobre adelgace. «En niveles apropiados es esencial para el buen funcionamiento del organismo, entre otras funciones tiene un efecto antioxidante, pero en dosis fisiológicas ajustadas a las ingestas diarias recomendadas. El hecho de aumentar la cantidad de alimentos ricos en cobre en personas sanas no ofrece ningún beneficio ni va a potenciar el efecto antioxidante del mismo. De hecho, puede ser tóxico en cantidades excesivas», advierte Juan José López, miembro del comité gestor del Área de Nutrición de la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (SEEN).

La Organización Mundial de la Salud señala que una dieta equilibrada debe incluir como mínimo 1 miligramo de cobre al día para evitar problemas de salud asociados a una deficiencia del mismo, mientras que «la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA), recomienda una ingesta diaria de 0,4 a 1,3 mg de cobre para los niños, en función de su edad, de 1,3 mg para los adultos y de 1,5 mg para las mujeres embarazadas o en lactancia, ya que el déficit en estas últimas etapas se asocia con alteraciones como anomalías óseas, problemas de crecimiento e infecciones respiratorias recurrentes en los bebés», recuerda Nuño Díaz, director de proyectos del Instituto Europeo del Cobre, quien añade que, «a pesar de ello, diversos estudios recientes sugieren que muchas personas siguen dietas que apenas alcanzan la ingesta recomendada de este nutriente indispensable, mientras que otras dietas ni siquiera proporcionan esta cantidad, lo que provoca riesgo de sufrir una deficiencia de cobre, por ejemplo en mujeres posmenopáusicas». En este sentido, el portavoz de la SEEN apunta que «el déficit de cobre es más frecuente que el exceso. Habría que tener cuidado en dietas vegetarianas y se observa en enfermedades con grandes pérdidas intestinales (diarreas) o déficit en la absorción de nutrientes». Además, tal y como explica Díaz, «se están realizando estudios sobre la deficiencia de cobre en casos tan específicos como, por ejemplo, los pacientes obesos sometidos a cirugía intestinal, que ven reducida su capacidad de absorción de cobre a través de la dieta. Los autores de este estudio señalan que, en muchos casos, esta deficiencia de cobre no se trata al no ser identificada por los pacientes ni los doctores, lo que puede llegar a provocar, en el largo plazo, daños permanentes en músculos y nervios».

Según los expertos, el cobre necesario puede obtenerse a través de una dieta variada y equilibrada, en la que se incluyan frutos secos, cereales, frutas, legumbres, verduras, carnes y pescados.

14 de septiembre de 2018

Economizar nos puede salir caro

Por: Lic. Diana Mora Ramírez

En estos tiempos probablemente todos andamos buscando formas de ahorrar dinero, y es por eso que al ver algo en oferta, tratamos de aprovecharla. Pero así como los expertos en asuntos de economía nos advierten sobre las promociones o descuentos, también hay que hacer una advertencia nutricional.

Los alimentos no están exentos de las ofertas o promociones. Desde restaurantes de comida rápida que pueden rebajar un día o por unas horas sus productos a precios sumamente baratos, hasta ofertas en supermercados de 3x2 o similares, o como he visto: panaderías que ofrecen 10 bollitos de pan por X precio (muchísimo más barato que comprar los bollitos a precio individual).

Uno de los problemas es que no nos detenemos a pensar si realmente consumimos de manera usual la cantidad que vamos a comprar, o si más bien vamos a tener un exceso. También puede suceder que sea un producto que nunca compramos, que solo lo estamos haciendo por aprovechar que está en oferta. El asunto acá es que lo que tengamos en casa lo vamos a consumir (o se va a terminar desechando, pero es lo que sucede menos frecuente).

El otro problema que podemos tener ante las ofertas de alimentos, es que muchas veces no son las opciones saludables las que están en promoción. No son frutas o vegetales o los productos integrales, sino las galletas con rellenito, los cereales azucarados, las bebidas gaseosas, los snacks... Generalmente lo asociado a grasa y azúcar. 

Entonces, vamos a adquirir más cantidad de productos poco saludables y los vamos a tener disponibles en casa. Y como ya dijimos: lo que esté en casa, se consume. Aunque sea solo por unos días (como se podría pensar), vamos a provocar un aumento en nuestro consumo de calorías, grasa y/o azúcar. Que puede ser que solo ocurra en esos días. Pero también puede ser que se nos vuelva hábito y sigamos comprando.

Todo esto no significa que, si de vez en cuando queremos darnos un gusto, no lo podamos hacer. ¡Claro que sí! Es saludable hacerlo. Pero que ese gusto no nos lleve a comprar por comprar.

La primera recomendación que les doy en este caso, es que cuando vayan a hacer compras al supermercado lleven siempre una lista con lo que necesitan, y se apeguen lo más posible a ella. No empiecen a pasar por todos los pasillos para ver qué recuerdan comprar, porque entonces el carrito se puede ir llenando innecesariemente, en especial si estamos en época de ofertas.

La segunda recomendación es que, ya sea que nos topemos de pronto una promoción en el supermercado o en un restaurante por el que pasemos, nos hagamos las siguientes preguntas: ¿realmente NECESITO consumir esto? ¿es parte de mi alimentación habitual? ¿realmente ocupo esta cantidad? y también es válido (y muy importante) preguntarse ¿es saludable o no? ¿me puede llegar a perjudicar? Y esta última pregunta no solo en el sentido de si me va a engordar o no, sino por ejemplo pensar si va a tener efectos en nuestras conductas alimentarias: que si me como uno voy a querer más, o si lo empiezo a comprar voy a querer seguir haciéndolo.

Hacerse todas estas preguntas no es obsesivo o exagerado. Es una forma de aprender a tomar conciencia de lo que comemos. Y eso es parte importante de una alimentación saludable: el no comer cosas en automático, sino aprender a elegir nosotros mismos lo que es mejor. ¡Los invito a poner estos consejos en práctica la próxima vez que tengan oportunidad!

Los beneficios para las madres: la otra cara de la lactancia


Los beneficios que la lactancia tiene para el recién nacido son indiscutidos pero también trae múltiples beneficios para la salud de la madre a corto y largo plazo.

Recuperación posparto
La lactancia materna estimula la liberación de la hormona oxitocina. Entre sus efectos están la reducción del sangrado posparto y la contracción uterina, para que el cuerpo vuelva a la normalidad más rápidamente.

Protección contra depresión posparto
Otro de los efectos de la oxitocina es el de producir sentimientos positivos, como amor, apego y felicidad. Por lo tanto, en la medida que exista lactancia, la hormona estará presente y esto disminuirá las probabilidades de sufrir depresión posparto y estimulará el apego materno con el bebé.

Beneficios para el sistema óseo, prevención de fracturas, osteoporosis y artritis
Dar de mamar ayuda a remineralizar los huesos, es decir, contribuye a traer de vuelta los minerales perdidos por los huesos durante el embarazo. A largo plazo, esto contribuye a disminuir las chances de fractura de cadera en la menopausia o de padecer osteoporosis o artritis.

Menor riesgo de cáncer en ovarios, útero y mama
De acuerdo con la Academia Americana de Pediatría, las probabilidades de padecer cáncer se reducen en 4,3% por cada año de lactancia; y entre más años se practique (con diferentes hijos), aumenta el beneficio.

Más tiempo sin menstruar

La lactancia pospone la ovulación. Las mujeres que dan de mamar pueden tardar hasta más de un año en recuperar su menstruación. En cambio, las mujeres que optan por la alimentación artificial vuelven a menstruar entre seis y ocho semanas después del parto.

Mayor reserva de hierro

Debido a la ausencia de menstruación, el organismo reserva y mantiene un mayor nivel de hierro, con lo cual se previene la anemia y mejora la calidad de la leche materna.

Efecto anticonceptivo
Al retrasar la ovulación, la lactancia es efectiva para prevenir embarazos en los primeros seis meses posparto, lo cual permite al organismo recuperarse del embarazo.

Precio
Además de ser la mejor forma de alimentar al bebé, la leche materna es gratis, y el precio de la fórmula artificial es bastante elevado. Además, al costo de la fórmula hay que sumarle el de las mamaderas, agua esterilizada y otros implementos necesarios.

Peso
Dar de mamar consume una gran cantidad de calorías, lo que contribuye a alcanzar el peso pregestacional.

No hace falta preparación
La leche materna está siempre lista y disponible. No requiere tiempo ni lugar específico para ser preparada. Siempre está a la temperatura ideal y el bebé maneja las cantidades que toma. Además, favorece el apego de la madre con su hijo.

La lactancia es una bendición y no es para cualquiera: exige, cansa y nos pone a disposición de nuestros hijos durante los meses que podamos llevarla adelante. Pero hay que vivirla para poder contarla y dar ánimo a quien pueda sentirse cansada, dolorida o desmotivada. Y si por alguna razón no es posible, dejar la culpa de lado y alimentar con amor, apego y tranquilidad, que son nutrientes también esenciales.

La farsa de los superalimentos

Tomado de: elpais.com

Quinoa, bayas de goji o de açaí, semillas de chía, té de maca, aceite de coco, espirulina, kale o espelta: cada vez más productos de nombre extraño y procedencia casi siempre exótica se amontonan en los estantes de tiendas de alimentación y supermercados. Son algunos de los llamados superalimentos, según los expertos una categoría creada más bien por el márketing y las redes sociales que por la comunidad científica. Ver atribuidas en Internet a estos productos supuestas propiedades beneficiosas con efectos hasta milagrosos para la salud es frecuente. Pero en la gran mayoría de los casos no hay evidencias científicas que confirmen estas virtudes. Los nutricionistas aseguran que ningún producto en sí puede ser un superalimento y que una dieta saludable debe ser equilibrada y variada. Los alimentos sanos son abundantes en nuestro entorno habitual y no es necesario buscarlos al otro lado del mundo, coinciden.

"Es una nueva moda. ¿Por qué les llamamos superalimentos? Tienen prácticamente las mismas características que otros, pero unos lo son y otros no", reflexiona la experta en industria alimentaria Gemma del Caño. Las características principales de los productos que se suelen incluir en la categoría son el hecho de ser "nuevos y desconocidos", "exóticos" y "con algún componente nutricional que les diferencie o al que podamos atribuir una función específica", según Del Caño.

La atracción por lo exótico descrita por esta experta parece verse reflejada en los datos. Según el último informe anual sobre alimentación en España del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, entre 2012 y 2017 las ocasiones de consumo de comida diferente de la "occidental tradicional", como quinoa, sushi, ceviche, guacamole o tacos, han subido un 132% como entrante, un 105% como plato principal y un 223% como plato para compartir.

Los superalimentos "de repente irrumpen y parece que van a ser los salvadores de nuestra salud", afirma Miguel Ángel Lurueña, doctor en tecnología de los alimentos y divulgador científico. "Son percibidos como una forma de compensar una mala dieta y unos malos hábitos", agrega Lurueña. Para Estefanía Toledo, de la Universidad de Navarra, la necesidad de encontrar "soluciones fáciles" a una cuestión compleja como lo es adoptar una dieta equilibrada genera falsas expectativas en muchos consumidores. "El mensaje que se transmite es que da igual con qué se acompañen [los superalimentos] y el resto de la dieta", asegura esta investigadora, que también forma parte del Centro de Investigación Biomédica en Red de la Fisiopatología de la Obesidad y Nutrición. "Pero es lo contrario a lo que hay que buscar", zanja.

En su opinión, hay que alimentarse de forma saludable y equilibrada "en su conjunto" para tener un aporte de nutrientes adecuado. Entre las claves para lograrlo, la experta indica como ejemplo favorecer el consumo de cereales integrales, verduras, legumbres, frutos secos, pescado y alimentos con grasas poliinsaturadas o monoinsaturadas como el aceite de oliva con respecto a los procesados, las carnes rojas, las bebidas azucaradas y los productos abundantes en grasas saturadas.

El peso del márketing

Toledo asegura que algunos productos incluidos en la categoría de superalimentos "tienen un valor nutritivo muy interesante" y pueden ser incluidos en una dieta variada, siempre y cuando se tenga en cuenta que "ningún alimento es una píldora mágica que nos vaya a curar de todo", agrega. Ante el auge de estos productos, también la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) ha advertido de que "no existe ningún alimento milagroso ni curativo" y que "esta idea suele ser fruto de estrategias de márketing o leyendas sin fundamento".

"Gran parte de la responsabilidad de esto es de la industria, que fomenta en el consumidor una necesidad que en realidad no tiene", asegura Gemma del Caño, que trabaja en el sector. "Durante mucho tiempo se han sacado productos seguros, pero no todos saludables. Ahora intentamos resarcirnos y hemos cambiado un montón de azúcar por un montón de propiedades, para que no se piense que somos tan malos", afirma esta experta. "Estamos teniendo la misma falta de ética por un lado que por el otro", considera. Del Caño cree que a veces las empresas utilizan datos científicos sacados de estudios patrocinados por ellas mismas con fines comerciales.

Seguir una alimentación saludable "requiere constancia", afirma Estefanía Toledo. "Hay cosas que pueden no ser saludables pero tienen un fuerte márketing, y el márketing nos lleva a consumir, está diseñado para eso", agrega esta investigadora. La científica hace autocrítica. "Quizás en salud pública no hemos sabido hacer un buen contramárketing", reflexiona. Aunque subraya que también influye la escasez de recursos que se pueden destinar a las campañas de información por parte del sector público con respecto a los presupuestos para la publicidad de las empresas privadas.

"La innovación forma parte de la identidad de la industria de alimentación y bebidas, que pone a disposición del público productos e ingredientes hasta hace poco desconocidos", afirma la Federación Española de Industrias de la Alimentación y Bebidas (FIAB). "Se está trabajando intensamente en todo lo relacionado con alimentación, composición, salud y calidad alimentaria, así como en productos por sectores de población y en nuevos aromas e ingredientes. La oferta alimentaria nunca ha sido tan amplia", agrega la patronal del sector.

Por el otro lado, la FIAB asegura que "el término superalimento no es un concepto científico y en ningún caso hay productos milagrosos". La patronal recomienda "llevar una dieta variada y equilibrada en su conjunto y practicar actividad física de manera regular". También asegura que lo importante es que los estudios "estén basados en evidencias científicas" y que los que se publican en revistas especializadas "tienen que cumplir unos criterios rigurosos y son evaluados por revisores independientes". En la UE "tenemos un marco legislativo estricto sobre información al consumidor y declaraciones nutricionales y de propiedades saludables", recuerda. Pero no contesta directamente a las acusaciones de los expertos de fomentar falsos mitos como estrategia de márketing.

Contrarrestar la desinformación

Los expertos alertan de los peligros de la desinformación. Para Del Caño la desconfianza en la producción alimentaria tradicional y la inquietud que provocan los problemas de salud hacen vulnerable a la población frente a la desinformación proporcionada por quienes se aprovechan de "medios estudios o medias verdades". Toledo propone que la publicidad directa esté más regulada para que no se puedan hacer "afirmaciones que no están fundamentadas". También cree que hay que impulsar más campañas de información y gravar con impuestos diferenciados "los alimentos saludables y los alimentos menos saludables".

"Si algo parece demasiado bonito como para ser verdad es muy probable que no lo sea", afirma Lurueña, que en su blog Gominolas de petróleo divulga información científica y desmiente mitos sobre alimentación y nutrición. Este experto invita a ser conscientes de que la intención de anuncios de productos milagrosos suele ser un intento de vender algo a través del engaño. “La realidad no es sencilla como tomarse un brócoli y pensar que así los problemas van a desaparecer”, recuerda.

Diabetes mal manejada puede causar insuficiencia renal

Tomado de: www.nacion.com

Estudios recientes han demostrado que la diabetes es una importante causa de insuficiencia renal. ¿Por qué?

Empecemos por explicar que los riñones son órganos dentro de los cuales hay millones de diminutos vasos sanguíneos (capilares) que actúan como filtros. Su labor es eliminar productos de desecho de la sangre.

Ahora bien, en un paciente con diabetes, este sistema de filtrado deja de funcionar correctamente y dicha situación puede ocasionar daño a los riñones y hacer que fallen. Cuando estos colapsan, pierden su capacidad de eliminar esos productos de desecho y se produce una nefropatía (enfermedad renal).

De acuerdo con Víctor Rincón Ponce, director médico asociado del área metabólica de la compañía MSD en México, "la diabetes puede dañar este sistema. Un alto nivel de glucosa en la sangre hace que los riñones se dañen, el primer indicio de esto es un aumento en la filtración de sangre. Esta hiperfiltración afecta los “filtros” (glomérulo).

Después de algunos años, el daño es tan severo que empiezan a existir fugas de elementos tan grandes como las proteínas y se puede detectar estas proteínas en la orina. La presencia de una pequeña cantidad de proteína en la orina se denomina microalbuminuria.

Cuando se diagnostica la nefropatía en las fases iniciales varios tratamientos pueden ayudar a que no empeore.

Recordemos que con el tiempo, el estrés del funcionamiento excesivo hace que los riñones se dañen todavía más y filtren cada vez menos. Entonces, se comienzan a acumular productos de desecho en la sangre. Si esto continúa es probable que se produzca el fallo renal, que es muy grave. Una persona con este mal necesita un trasplante de riñón o que se le filtre la sangre con una máquina (diálisis).

El primer síntoma de nefropatía a menudo es la acumulación de líquido. Otras señales incluyen la pérdida de sueño, falta de apetito, malestar estomacal, debilidad y dificultad para concentrarse.

¿Como evitar todo esto? El control estricto de la glucosa en la sangre y presión arterial son vitales en el tratamientos para la nefropatía, explicó Rincón Ponce, director médico Asociado de MSD México.

La presión arterial tiene un efecto considerable en la velocidad con la que avanza la enfermedad. Incluso un leve aumento en la presión arterial puede hacer que la nefropatía empeore rápidamente.

Cuatro maneras de reducir la presión arterial son: perder peso, comer menos sal, evitar las bebidas alcohólicas y el tabaco, y hacer ejercicio de manera regular.

7 de septiembre de 2018

Cuidado con los alimentos "de moda"

Por: Lic. Diana Mora Ramírez

Probablemente todos leemos de vez en cuando (me atrevo a decir que por lo menos semanalmente) sobre "super alimentos", o que X alimento es buenísimo para determinada condición. Por ejemplo esto ha sucedido con el kale, la chía o el aceite de coco.

Y leemos artículos con una larga lista de beneficios, y vemos a la gente buscando consumir dichos alimentos a como de lugar (aunque el precio sea elevado, porque normalmente eso sucede cuando se le atribuyen propiedades saludables a un alimento).

Debemos tener mucho cuidado con este tipo de tendencias. Muchas veces se realiza un solo estudio, y los medios de comunicación ya colocan en sus titulares toda la publicidad para el alimento en cuestión. 

No hay que dejarse llevar por titulares, sino analizar bien la información: ver si es un solo estudio o varios, la duración o el plazo de los mismos (por ejemplo si se analizó la población por años o por días o meses), cuántas personas participaron, etc. Y hay otro punto a tener en cuenta: si contradice o no algo que se ha visto o estudiado por años. ¿Nos anuncia algo muy novedoso o no? Porque si es así, lo más recomendable es no dejarse llevar de buenas a primeras, sino tomar la información con precaución. 

El ejemplo tal vez más reciente en este caso es el del aceite de coco. Es un aceite rico en grasas saturadas, que por mucho tiempo se habían asociado a problemas cardiovasculares, y aún así ahora se dice que este aceite puede reducir el riesgo de esos males, además de ayudar a prevenir la diabetes y perder peso, entre otros posibles beneficios. Y los estudios que hay son a corto plazo, por lo que no sabemos si en un tiempo saldrán otros estudios con otros resultados.

Otro punto importante es recordar que, por muy beneficioso que parezca un alimento, no va a compensar una mala alimentación u otros malos hábitos. Ni tampoco debemos empezar a consumir en gran cantidad el "super alimento", dejando de lado el resto de la alimentación y descuidando otros nutrientes que debemos consumir.

Por ejemplo, en el caso de la chía, cuando se dieron a conocer sus propiedades, muchas personas empezaron a consumirla a diario, litros inclusive. Y como contiene fibra y favorece la saciedad, al llenarse con la chía muchas personas podían consumir menos comida de otro tipo (y por tanto consumían menos nutrientes necesarios). Un alimento puede ser bueno, pero no necesariamente por comer más cantidad resulta más beneficioso.

Entonces, mi recomendación general es desconfiar un poco o tomar con ojo crítico la información que vemos publicada en medios de comunicación. Investigar lo que se pueda por cuenta propia, y por supuesto consultar la opinión de un profesional en el tema, que le pueda dar una perspectiva más amplia.

Está bien aprovechar alimentos que nos puedan dar beneficios. Pero no olvidemos que los mayores beneficios los vamos a obtener de un estilo de vida saludable, incluida una alimentación sana, y no de productos específicos.

¿Alergia, intolerancia o intoxicación? Estas son las diferencias

Por CARLOS CASABONA / Tomado de: www.consumer.es

¿Qué le pasa a mi pequeño, doctor? ¿Esto es alergia o tiene alguna intolerancia? Preguntas como estas son frecuentes en la consulta de los pediatras. Durante la infancia, la ingestión de alimentos puede provocar distintas reacciones que no siempre resultan fáciles de identificar. Muchas veces se habla de "alergia" para referirse a cualquier tipo de reacción producida por los alimentos, cuando en realidad podría ser una intolerancia o una intoxicación alimentaria. En el artículo de hoy explicaremos en qué consisten estas tres reacciones, cuáles son sus síntomas y en qué se diferencian.

1. Reacción alérgica por alimentos

Para provocar los síntomas hace falta ingerir, tocar o inhalar muy poca cantidad de alergeno (la proteína del alimento responsable de la respuesta inmunitaria). La reacción es casi inmediata o se produce en las primeras horas. Hay una base inmunológica en la respuesta del organismo y solo se manifiesta en algunas personas. Existen tres tipos de alergias en este grupo:
  • 1. Mediadas por la inmunoglobulina E (IgE). En este caso, en la sangre hay niveles altos de anticuerpos de la clase IgE específicos contra el alergeno alimentario implicado. La alergia al huevo o al pescado, entre otros alimentos, estarían en este grupo, además de la mayor parte de los casos de alergia a proteínas de leche de vaca. El inicio de los síntomas es rápido: comienzan entre unos minutos y una hora (como máximo) tras haber ingerido el alimento. Son signos cutáneos o cutáneo-mucosos (ronchas en forma de urticaria o angioedemas), aunque a veces solo se produce un enrojecimiento alrededor de la boca que dura escasos minutos.
  • 2. No mediadas por IgE. En este caso, aumentan otro tipo de inmunoglobulinas, complejos inmunes y otras respuestas inmunitarias mediadas por células. Los síntomas son menos inmediatos que en el grupo anterior, pero se pueden prolongar durante bastante tiempo. Entrarían la enterocolitis alérgica, la proctocolitis o colitis benigna del lactante y algunos casos de alergia a proteínas de leche de vaca, entre otras enfermedades.
  • 3. Mixtas. Estas son inducidas de manera parcial por IgE y por células, con diferente grado de implicación. La dermatitis atópica y la gastroenteritis y esofagitis eosinofílicas serían entidades que pueden entrar en este grupo, aunque no hay consenso uniforme.

2. Intolerancia a un alimento

Los síntomas dependen de la dosis del alimento ingerido: a más cantidad de alimento implicado, más intensos serán. También se denominan reacciones de hipersensibilidad no alérgica. No son graves, aunque sí molestas: náuseas, gases, sensación de hinchazón abdominal, diarrea, cefalea... Dentro de este grupo, están estos tipos:
  • Las intolerancias por un defecto enzimático: la más conocida es la intolerancia a la lactosa, de la que hablamos en este artículo.
  • Las producidas por la acción farmacológica de sustancias químicas presentes de manera natural o añadidas al alimento (histamina, tiramina, serotonina, cafeína, teobromina, etanol, capsaicina...). En este grupo tendríamos al chocolate y los quesos curados, entre otros.
  • Intolerancias alimentarias indeterminadas: no se conoce bien su mecanismo de producción. Se incluyen la mayor parte de las producidas por aditivos alimentarios.
Mención especial merece la enfermedad celíaca, que durante años se definió como una "intolerancia" de por vida al gluten. En la actualidad, sabemos que es mejor no describirla de esta manera, puesto que parecería que el gluten se puede tolerar en mayor o menor grado según la dosis ingerida (como hemos visto en este apartado) y, sin embargo, cantidades muy pequeñas de gluten son capaces de activar el sistema inmunológico, provocar inflamación crónica en el intestino y afectar a otros órganos y sistemas. En definitiva, la enfermedad celíaca se considera como una enfermedad sistémica (es decir, que puede afectar al aparato digestivo, pero también a otros órganos, aparatos o sistemas del cuerpo) con base inmunológica autoinmune (pero sin que intervenga la IgE) causada por la ingesta de gluten en personas con predisposición genética.

3. Reacción tóxica (intoxicación alimentaria)

Estas reacciones pueden ocurrir en cualquier persona cuando se ingieren:
  • alimentos contaminados con dosis suficientes de gérmenes como Salmonella, Campylobacter, Shigella, Escherichia coli, etc.
  • alimentos en los que hay toxinas, como Clostridium botulinum (botulismo), aflatoxinas, escombroidosis (intoxicación histamínica por ingestión de pescado en mal estado).
  • alimentos (incluida el agua) con presencia en dosis significativas de insecticidas, herbicidas, fertilizantes o metales pesados como el mercurio, el arsénico o el plomo.
  • plantas, animales u hongos venenosos.
Los síntomas, en los casos leves, se centran más en el sistema digestivo: náuseas, vómitos, diarreas, dolores cólicos abdominales... En los casos graves, además de los anteriores, puede haber manifestaciones a cualquier nivel, incluido el sistema nervioso, hepático y renal, y acabar con la vida de la persona. Un ejemplo clásico es la enfermedad de Minamata, nombre de una bahía de Japón, centro de una intoxicación masiva en la población de la zona por consumo de pescado y marisco contaminado con dosis muy elevadas de metilmercurio vertido durante años por una empresa petroquímica.

Cuidado con los tests de alergias e intolerancias

El diagnóstico de una alergia alimentaria verdadera, esto es, un proceso del primer grupo, se basa en la clínica. Se ha de valorar la duración, localización, distribución y forma de las lesiones en la piel, además de otros síntomas generales como vómitos, dolores abdominales o diarrea. En algunos casos puede ser necesario realizar pruebas o análisis específicos para un diagnóstico correcto.

En algunos sitios se ofertan tests de intolerancias o de alergias alimentarias que no tienen ninguna validez científica. El pediatra o el alergólogo son los sanitarios que deben determinar la idoneidad de la realización de pruebas diagnósticas entre las que se encuentran las pruebas cutáneas (prick-test), pruebas de eliminación y provocación o exposición oral al alimento, analíticas de sangre y de heces y otro tipo de pruebas como endoscopias, test de hidrógeno espirado, biopsia intestinal, etc.

En ocasiones, no será fácil conocer la causa porque se deberá a una combinación de ellas. Un ejemplo. Si un bebé o un niño ha comido pescado o huevo varias veces sin problemas, pero un día "coge" un virus de la guardería, tiene fiebres altas y recibe (como otras veces) ibuprofeno, se puede formar un potente alergeno que combine proteínas de los agentes citados (pescado o huevo + virus + ibuprofeno). Esto, unido al ambiente febril que produce vasodilatación y aumento de la permeabilidad cutánea, será capaz de originar un cuadro urticarial que simule una alergia. En estos casos, se suele culpar al pescado o al huevo, pero es posible que ninguno de los dos alimentos sean los responsables de la urticaria, por lo que los antecedentes y la observación futura serán determinantes para un diagnóstico preciso de la causa.

La aversión alimentaria

En la aversión alimentaria hay un ostentoso rechazo por parte del niño hacia un alimento concreto. Este rechazo puede incluir náuseas, arcadas y, en ocasiones, vómitos. Consiste en una sensibilidad emocional subjetiva, ya que la introducción del alimento de manera camuflada en un guiso u otra preparación no produce ningún síntoma.

Alimentos que nunca deberías comer crudos

 
A pesar del auge del raw food y de las paleodietas hay alimentos que si los comemos crudos son tóxicos. Y si bien es cierto que hay alimentos que sin cocinarlos nos aportan muchos beneficios para nuestro organismo, otros pueden provocarnos problemas de salud en forma de salmonella, anisakis, diarreas o mareos.

“Actualmente nos encontramos con unas tendencias dietéticas que abogan por comer muchos alimentos crudos, los máximos posibles al día, sobretodo si estos alimentos son frutas o verduras, pero desde la perspectiva de la nutrición con evidencia científica o bioquímica, casi todos los Dietistas y Nutricionistas coincidimos en que hay algunos alimentos que por los problemas de salud que pueden ocasionar es mejor no comerlos crudos”, sostiene Gemma Hortet, Dietista y Coach de Salud especializada en Nutrición Energética y Directora del Master de Nutrición y Cocina Energética Integrativa.

En opinión de Hortet, el caso que genera más controversia son las frutas y las verduras: “creemos que para poder obtener el máximo de sus vitaminas y minerales hemos de comerlas completamente crudas y en abundancia. Pero esto se ha de personalizar, porque aunque estemos en un contexto de salud y no tengamos ninguna enfermedad diagnosticada podemos tener un sistema digestivo débil que no tolere las ensaladas y las frutas. En este caso las técnicas culinarias nos pueden ayudar mucho. Un buen macerado con hierbas digestivas y limón o vinagre de umeboshi, o una cocción leve como puede ser un salteado, o un hervido de 3 minutos o un vapor de 5 minutos pueden hacer que pasemos de absorber el 50% de los nutrientes de una zanahoria que insistíamos en comerla cruda a el 100% de los nutrientes de esa misma zanahoria que al haberla cocinado unos minutos ahora contiene el 85% de los nutrientes. Sin contar además en que te vas a ahorrar los trastornos digestivos que se ocasionan en un intestino débil: pesadez, gases, hinchazón abdominal, estreñimiento o diarrea… No se trata de cantidad sino de calidad nutricional”.

En la lista de alimentos que jamás deberíamos comer crudos hay tanto alimentos de origen vegetal como de origen animal, toma nota:

Los huevos

En la clara principalmente porque en su fuente proteica contiene la avidina que evita el aprovechamiento de la vitamina B7 y la absorción de la Tiamina. Esto se inactiva cuando la clara se cocina.

Los cereales y legumbres

Porque contienen lectinas que pueden generar muchas reacciones en nuestro sistema inmune y inflamación intestinal. Por ello se requiere siempre de un buen lavado, un remojo de 8 horas y un cocinado de mínimo 10 minutos a 100ºC para destruir totalmente todas las lectinas.

Tofu

Es el procesado de una legumbre, la soja amarilla y en su elaboración no se cocina, por ello el tofu que compramos está siempre crudo y contiene lectinas al igual que el resto de las otras legumbres. Para inactivarlas basta con hervir el tofu durante 10 minutos a 100ºC antes de hacer cualquier otra elaboración con él.

Berenjenas

Contienen solanina, un neurotóxico que puede ser letal si se consume crudo. Ha de cocinarse por encima de 200ºC para destruirlo.

Patatas

También contienen solanina y ésta está justo debajo de la piel y se identifica en las partes verdosas de la patata. Al igual que la berenjena ha de cocinarse por encima de 200ºC para destruirlo.

Carne

El pollo es la carne más peligrosa por la salmonelosis, esta carne se ha de cocinar por completo no se puede comer rosadita. La carne de vacuno puede comerse al punto siempre que el animal se haya sacrificado sano y gocemos de esa garantía ya que los patógenos colonizan la superficie y entonces un buen marcado con plancha puede ser suficiente. Las carnes picadas, carpaccios y tártares han de manipularse en extrema pulcritud porque son muy susceptibles de contraer microorganismos.

Pescados

El principal problema son los anisakis, si queremos comerlos crudos o levemente cocinados han de congelarse en congelador doméstico un mínimo de 5 días a una temperatura de -20ºC.

Aceite de coco: Sus grasas saturadas, el enemigo de las arterias

Tomado de: www.larazon.es

Ni «súper alimento», ni «veneno puro». El coco tiene propiedades saludables en su conjunto, pero si se opta por tomarlo en forma de aceite hay que ser cautos y conocer muy bien cómo y en qué cantidades. Los expertos consultados por A TU SALUD sobre la polémica desatada por las declaraciones de la doctora Karin Michels, directora del Instituto para la Prevención y Epidemología de Tumores de la Universidad de Driburgo y profesora de la Escuela de Salud Pública TH Chan de la Universidad de Harvard, matizan su contenido, pero se muestran más a favor de restringir su uso a determinadas ocasiones puntuales y advierten de que «para qué emplear un ingrediente foráneo a nuestra dieta mediterránea, ya rica en las propiedades que se le atribuyen al aceite de coco. Además tiene el doble de grasas saturadas que la mantequilla y la manteca. En total, tiene un 90%», explica Marta Villarino Sanz, doctora en Nutrición y tesorera del Colegio Profesional de Dietistas-Nutricionistas de la Comunidad de Madrid (Codinma).

Quizás, esa es la primera «pega» que le encuentran todos los especialistas a este alimento, que por moda, más que porque se lo merezca, según ellos, y que en la actualidad se ha llegado a calificar de «súper alimento», sólo porque determinadas «celebrities» aleccionan a sus seguidores en temas de salud y bienestar sin contar con la formación necesaria. Más allá de las declaraciones de la doctora Michels, en la Escuela de Salud Pública TH Chan de Harvard han realizado estudios en profundidad sobre las propiedades del aceite de coco y encuestas sobre su empleo en EE UU. Entre los datos más relevantes que han hecho públicos destaca que siete de cada diez estadounidenses lo usan como un ingrediente «saludable», frente a los que poco más de tres de cada diez nutricionistas así lo recomiendan. Además, se emplea con frecuencia en dietas cetogénica y paleolítica. Y no hay que olvidar que la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda limitar el consumo diario de grasas saturadas (que incluye el aceite de coco) a menos del 10% de las calorías totales, y por tanto su ingesta debe ser limitada, ya que se asocia a un aumento del riesgo cardiovascular.

En España, su utilización aún es puntual, aunque por moda gana terreno. Si bien es cierto, que las opciones de aceites incluidos en la dieta Mediterránea –oliva, girasol– sí que son saludables con muchos estudios científicos que así lo avalan. «España no es un país productor de coco, por tanto, es difícil (y caro) obtener su aceite virgen de extracción reciente y que conserve todas sus propiedades como ocurre con el aceite de oliva virgen, grasa de consumo recomendado en nuestro país por las propiedades saludables demostradas», recalca Patricia Yárnoz Esquiróz, dietista del Área de Nutrición Hospitalaria de la Clínica Universidad de Navarra.

Desde un punto de vista nutricional, Gilberto Pérez López, endocrinólogo y pediatra del Servicio de Endocrinología y Nutrición del Hospital La Luz Quirón de Madrid, apunta que «el aceite de coco en términos de macronutrientes está compuesto totalmente (100%) por grasas (0% proteínas y 0% hidratos de carbono). Los ácidos grasos predominantes son el ácido láurico (~48%), ácido mirístico (~18%), ácido palmítico –palmitato– (~9%) y ácido esteárico (~7%). También contiene linoleico (< 2%). Puede contener fósforo y vitamina E. Esto significa que la mayor parte de su composición esta basada en grasas saturadas».

Esto quiere decir que el consumo de grasas saturadas aumenta discretamente el colesterol bueno (HDL) y significativamente el colesterol malo (LDL), y en diversos estudios se ha asociado con aumento del riesgo y la mortalidad cardiovascular (infarto agudo de miocardio, ictus). «Por lo tanto, parece que sus efectos no son favorables para la salud de forma global», subraya Pérez López. En este sentido, «al tratarse de un alimento rico en ácidos grasos saturados, su consumo estaría limitado en personas con alto riesgo cardiovascular y aquellas que desean bajar de peso por su alto contenido calórico. El Grupo de Trabajo de la Sociedad Europea de Cardiología (ESC) y la European Atherosclerosis Society (EAS) enmarca el consumo de aceite de coco, junto con el aceite de palma, mantequilla, beicon, grasas trans... como consumo “ocasional y en cantidades limitadas” en las guías para el tratamiento de las dislipemias así como para la prevención cardiovascular», comenta Yárnoz Esquiróz.

Con todo ello, la portavoz de Codinma no duda en afirmar que «calificarlo de veneno resulta una forma drástica de hacer políticas de prevención, pero útil si funciona. Porque claramente estamos ante un elemento nocivo a largo plazo. Estas grasas saturadas al final tienen que ver con la placa de ateroma y el desarrollo de arterosclerosis, y personas con sobrepeso, obesidad y problemas cardiovasculares deberían evitarlo», resume Villarino Sanz. Al mismo tiempo, esta doctora en Nutrición explica dónde está su atracción: «Tiene un sabor muy rico, es muy palatable, muy suave y dulce».

Además, como explica la dietista de la Clínica Universidad de Navarra, «no existen estudios científicos con suficiente rigor como para atribuirle propiedades de “súper alimento” ni de “puro veneno”, pero tampoco se podría recomendar el aceite de coco como grasa de elección diaria a la hora de cocinar o aliñar un plato ya que no hay suficientes investigaciones que avalen que el ácido laúrico, principal componente de las grasas saturadas de este aceite, tenga un perfil protector o neutro frente a eventos cardiovasculares». Como resume Pérez López, «el aceite de coco no parece diferenciarse de otras fuentes de grasas insanas, por lo que sus efectos saludables son cuestionables. El consumo de la pulpa (de alto valor nutricional) y sus efectos neutros en el riesgo cardiovascular, no son extrapolables al aceite. Por ello, la toma del mismo así como del resto de productos con grasas saturadas debe limitarse y dar preferencia a grasas saludables (como las insaturadas), presentes en la dieta mediterránea, como el aceite de oliva».

Las propiedades positivas del coco

Desde la Clínica Universidad de Navarra, Yárnoz Esquiróz explica que «el valor calórico del coco es el más alto de todas las frutas. Su composición se caracteriza por un aporte alto de grasas y baja cantidad de hidratos de carbono y de proteínas. Sin embargo, el coco fresco aporta casi un 20% de las recomendaciones de consumo de fibra. Por tanto, una toma ocasional de coco fresco mejoraría el estreñimiento. Además, al tratarse de una fruta tropical, su contenido en minerales es alto, especialmente, el agua que contiene». Por ello, la tesorera de Codinma comenta que «justo el aceite es la forma menos acertada de aprovechar los beneficios de esta fruta. Frente al prensado en frío que para obtener el aceite de oliva, en este caso, el proceso para conseguir este producto precisa de cierta temperatura, y además, en el mismo perdemos la fibra, uno de los grandes baluartes de este alimento, y los minerales contenidos en su agua».