28 de septiembre de 2018

Dos de cada diez ticos menores de dos años tienen anemia

Tomado de: www.nacion.com

El 21% de los niños costarricenses entre los seis y 24 meses de vida presenta anemia. Así lo dio a conocer la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS) mediante un comunicado de prensa.

La anemia es una enfermedad que se produce cuando no le llega suficiente oxígeno a las células. En otras palabras, la sangre no logra transportar el oxígeno al resto del cuerpo. Como resultado, las personas pueden experimentar debilidad, frío, escalofríos, mareos, dificultad para respirar o dolores de cabeza.

En el caso de los niños pequeños, si la anemia no se controla aumenta el riesgo de retrasos en el crecimiento, daños en el desarrollo psicomotor y disminución de las capacidades de pensamiento, memoria y razonamiento.

¿A qué se debe esto? Hay una proteína clave para transportar el oxígeno desde los pulmones al resto del cuerpo. Su nombre es hemoglobina. Esta proteína es rica en hierro y le da a la sangre su característico color rojo.

La anemia se diagnostica cuando hay menos de 11 gramos de hemoglobina en sangre por cada decilitro (100 mililitros) de sangre (11 g/dl).

Aunque hay varias razones por las cuales se produce esta enfermedad, la falta de hierro es la principal causa entre los menores costarricenses analizados por la CCSS.

De acuerdo con la institución, de las anemias detectadas en el 2017, el 81.8% fue leve, el 19% moderada y solo el 0.2% es grave.

En acción

El manejo de niños con anemia consiste en darles de tomar hierro bebible (en jarabe). Además, se les debe realizar un examen de sangre de control para ver la hemoglobina entre 30 y 59 días naturales posteriores a la fecha del diagnóstico para medir efectividad.

En este sentido, la educación a los padres de los menores para que se apeguen al tratamiento es vital. Y las campañas informativas han rendido sus frutos. En el primer trimestre del 2018 se logró alcanzar el 94,4% de cumplimiento y se espera concluir el año con valores cercanos al 100%.

La alimentación también debe ir de la mano. Para los más pequeños, la leche materna exclusiva durante los primeros seis meses de vida es crucial para disminuir el riesgo de anemia.

Después de esta edad, una alimentación variada dará suficiente cantidad de hierro a los menores. Sin embargo, si el pediatra indicó que hay anemia, hay algunas recomendaciones para aumentar los niveles de este mineral. Maricruz Ramírez, nutricionista de la CCSS brindó algunos consejos.

Dentro de ellos está el que el organismo humano absorbe mejor el hierro proveniente de alimentos de origen animal que de origen vegetal. Una de las recomendaciones es ingerir carne roja al menos dos veces por semana. No tiene que ser mucha cantidad y puede ser con cualquier preparación, pero se pide evitar las frituras o el cocinar con manteca o mantequilla.

Si al menor no le gusta la carne, hay otras opciones de alimentos altos en hierro. Los frijoles, las lentejas, los garbanzos, las arvejas, el pan integral, las tortillas de maíz, las semillas y las hojas verde oscuro como: la espinaca, la col rizada (kale) y la acelga tienen grandes cantidades de hierro.

En todo caso, hay formas de mejorar la absorción de este mineral. La vitamina C es uno de ellos, por lo que aconseja que los vegetarianos combinen su alimentación con fuentes de esta vitamina. Por ejemplo, coma pinto con jugo de naranja, haga ensaladas con hojas verdes oscuro y chile dulce o fresas y agréguele limón al plato.

Algunas preparaciones ricas en hierro son: huevos revueltos con espinaca, torta de huevo con relleno de queso y col rizada, sopita de lentejas con chile dulce, garbanzos en salsa de tomate con trocitos de acelga, tortas de carne de res sin grasa, sopa negra (con frijoles enteros) y olla de carne.

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